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NACIMIENTO DE BELLEZA

  • Foto del escritor: Gitana del Viento
    Gitana del Viento
  • 25 may 2021
  • 2 Min. de lectura

Todas las plantas son bellos seres vivos con características particulares de existir, son ordenadas con funcionamiento perfecto en tiempo y crecimiento, en conjunto dan arte y armonía al entorno en respetuosa e íntima comunión con la tierra y sus bondades. Dentro del tiempo establecido con su reloj irreversible, brota tímida y frágilmente de las entrañas terrestres una ofrenda de agradecimiento al sustento que ofrece, una tierna y silenciosa planta usualmente con tenues colores verdosos después de vencer los límites de la semilla, brota hacia el cielo el sol y el aire sin desprenderse del suelo.

Admiro por su forma y colorido los geranios en sus múltiples presentaciones artísticas y cromáticas dan siempre su mensaje de entusiasmo, amor y perseverancia a todos. Tengo la suerte de estar en contacto cercano de compañía y observación mutua de un muy florido geranio rojo encendido y brillante que crece generosamente en casa, me da energía fortaleza y observo su trayectoria de recorrido de vida, floración y despedida sin descansar ofreciendo su belleza y entusiasmo todo el tiempo.

Sus flores como finas joyas con encendida luminosidad son totalmente redondeadas, compuesta cada una de ellas de un bello ramillete de sencillas y pequeñas flores que agrupadas dan la imagen de un conjunto de palpitantes corazones. Cuando cumple su ciclo de vida sobre la tierra: empalidecen y oscurecen sus pétalos pausada y suavemente e inician su retorno a su gestora, recostándose en la tierra para darle su cuota de reconocimiento y gratitud.

El contacto de flores y humanos nos acerca como seres felizmente vivos. Pude disfrutar de un episodio de cariño, apoyo y compañerismo floral. Entre los múltiples geranios rojos uno de ellos destacó creció y se hizo redondo grande y bello, pero en el transcurso de muchos días y noches las florecitas externas empezaron a marchitarse, era el envejecimiento que alcanza a todos, paulatinamente perdía color y presentaban tímidas arrugas en cada pétalo.

Ocurrió un hecho emotivo y especial, abriéndose paso entre los pétalos centrales no tan marchitos del gran geranio, apareció un tierno envoltorio de varios botones verdes que iban creciendo sobre su delgado tallo por encima de los pétalos mayores y cansados. Eran como tiernos bebés protegidos por delicados sépalos a manera de pañales que preservan y abrigan a los recién nacidos. Era el nacimiento de belleza espontánea y filial de dos flores en un solo ramo. Crecieron paulatinamente los botones abriéndose suavemente para presentar pequeños pétalos rojos que florecían abriéndose espacio con creciente y joven tallo. Era más alto en la mitad de la flor grande que seguía marchitándose. Un cuadro de hermandad, cariño y apoyo. Mientras la flor mayor del geranio cumplía su ciclo cansada se deshojaba, el recién nacido crecía y mantenía por sí mismo la trayectoria de su mentora que le dio la oportunidad de aprender, crecer acompañarla y tener presencia con formación propia.

Ante estas lecciones que sin aula ni tecnología ofrece la naturaleza sentimental, pienso que contemplando con interés cada trayectoria de la sabia naturaleza, se aprende lecciones de vida, formación y gratitud.


Gitana del Viento

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